2 enero, 2019

Mi casa inteligente

POR Adivor

La interacción hace maravillas en mi hogar

Cuando oímos el término casa inteligente, probablemente nos imaginamos esos hogares futuristas de las películas, en donde la tecnología desborda en cada esquina, todos los procesos (o casi todos) son automatizados, gracias a su conectividad, y existe una gran interacción entre los dispositivos y los usuarios del inmueble. Y hay que aceptarlo, ¡eso suena fabuloso! ¿Pero, esa tecnología es real?

Lo primero que hay que hacer, es definir la casa inteligente; desde su diseño se contempló con la capacidad de albergar tecnología y la capacidad de operar con sistemas informáticos que le permiten tener una mayor interactividad y conectividad en sus procesos. Estas partes de tecnología tienen la conectividad con los sistemas eléctricos y otros elementos de la casa, lo que le permite hacer mejor sus funciones.

Imaginemos controlar de manera remota el encendido y apagado de ciertas lámparas, tener la capacidad de llevar una interactividad a distancia con tu aire acondicionado, microondas o cualquier otro tipo de dispositivo. ¿Y cómo es posible lograr ese nivel de conectividad e interacción? La respuesta está en cuatro palabras: internet de las cosas. Que en términos simples se puede entender como la tecnología que permite a tus dispositivos (como teléfonos, tabletas, televisores o consolas de videojuegos por mencionar algunos) lograr la conectividad con internet, pero, en este caso, la interacción les permite ser gestionados y programar funciones vía remota.

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Tecnología ¡El primer paso a la comodidad de una casa inteligente!

En una casa inteligente hay una regla fundamental: Toda su tecnología, conectividad e interacción están pensados para la comodidad de quienes la habitan. Por eso se busca la automatización de procesos, la comunicación y conectividad de todos los dispositivos y elementos de la misma a través de una interfaz que permita una interacción natural y fácil de usar.

Pensemos que en una casa inteligente hasta la tarea más simple como abrir una puerta o encender un foco son cómodas y fáciles de hacer. Gracias a la tecnología podemos controlar esto con comandos de voz o a través de dispositivos táctiles que tienen la conectividad con el sistema central de la casa para llevar a cabo la interacción necesaria para esas tareas. Pero, a diferencia de los hogares convencionales, las casas inteligentes cuentan con la tecnología para que podamos vigilarlas, aunque nos encontremos muy lejos. También habría que destacar que las cámaras tienen interacción con alarmas y sensores que se accionarán ante cualquier anomalía detectada.

Bueno, en las casas inteligentes, gracias a la tecnología, conectividad e interacción que ofrecen los elementos que la componen harán ver a las llaves como reliquias del pasado. Primero, su tecnología permite restringir los accesos a la casa a través de códigos y claves de seguridad (tal y como los de tu computadora o cuenta de correo electrónico o los NIP de los bancos) o incluso, el propio dueño puede configurar quiénes tienen los permisos.

La iluminación es muy importante para cualquier casa. Pero, en las casas inteligentes, gracias a la tecnología, no solo te permite encender o apagar focos, con su nivel de interacción y de conectividad podremos controlar y ajustar el grado de luz que se necesite para cada cuarto de manera independiente. También podemos indicar la temperatura de la misma.

La tecnología está cada vez más presente en nuestras vidas la clave es aprender a darles un uso adecuado buscando la comodidad. Probemos introduciendo de poco a poco la tecnología a nuestro entorno.

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